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martes, 24 de agosto de 2010

Cooperativa Artesanal de Aguadas Ltda.
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sábado, 29 de mayo de 2010

¡GRACIAS MAMÁ VIRGINIA!



VIRGINIA GUTIERREZ DE ESTRADA nació en Abejorral (Antioquia) el 25 de enero de 1906 y entregó a Dios su alma en Manizales (Caldas) el 18 de mayo de 2010 a los 104 años.

Nos acostumbraste al olor de geranios y novios.
A veces en nuestro egoísmo, llegamos a pensar en tu inmortalidad, porque 104 años con esa lucidez, ese desparpajo alegre con que respondías jocosamente con tus gracejos inmediatos y ese recuento de la historia de tantas horas vividas parecían un libro abierto que nunca se cerraría.
Nadie escapaba a tu pensamiento, cada uno de nosotros tenía en tu corazón ese pedacito de lugar al cual pasabas lista diariamente.

Ay, del que no te visitara aunque fuera semanalmente, pedías que no te escondieran nada si había pasado algo o tenías lista la reconvención para el olvidadizo de marras.

Tu vientre fue nutricio nido de esa semilla que nos llevó a ser familia a 75 personas.

Hijos, nietos, biznietos y tataranietos, esposos y esposas, alabamos hoy a Dios por todo lo que fuiste para nosotros y perpetuamos tu recuerdo y tu paso por el mundo.
“A mi no me den nada, yo con ustedes lo tengo todo, denle a los pobres y necesitados todo lo que se vayan a gastar en mi”.

Pensabas en todos, tú alma y tus manos cariñosas y tiernas, llenas de amor, cosían y tejían, más que ropa, cobijo de cariño para los pobres. Y los ancianos suavizaban con tus dádivas el desprecio.
Fuiste ángel en la tierra, mensajera de abrazos y besos que Dios nos envío de regalo, nos enseñaste de libertad, de carácter, de orgullo, de sinceridad, de amor filial y de templanza, siempre con tu ejemplo.

Iluminaste los caminos tenebrosos que a veces asolaban nuestras vidas con tu consejo oportuno y lograste que fuéramos uno solo, familia unida en la alegría y la tristeza, en el inconveniente y en la grandeza.

¡Se te cansó el corazón, Virginia!, diste tanto de ti por tanto tiempo que te quedó corta la vida para seguir amando y te fuiste al eterno paraíso al lado de Dios para cuidarnos siempre.

Ya sé que no volverás a nuestra casa ni volveremos a verte en la tuya ni detendrás tu risa en nuestras puertas. Y no será dolor tú partida porque lo que nos diste, estará en el corazón como marca indeleble que nos atará para querernos siempre.

¡Gracias mamá Virginia, eres eterna!

miércoles, 31 de marzo de 2010

SEMANA SANTA

En Aguadas existen 2 parroquias, la de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción en el parque de Bolívar y la de Nuestra Señora de Chiquinquirá en el barrio La Vana.

Yo pertenecía a la Parroquia de la Inmaculada Concepción.

La Semana Santa en Aguadas era todo un acontecimiento. Con una tradicional organización heredada por nuestros antepasados españoles, las celebraciones litúrgicas acompañadas de las procesiones, se iban sucediendo durante toda la semana con la participación de todos.

El Domingo de Ramos, la procesión no solo reunía a los tradicionales feligreses de la parroquia sino también a los estudiantes de colegios y escuelas.

Desde el sábado, comprar el ramo se convertía en asunto importante. En la calle que bajaba de la plaza hacía el Pabellón de carnes, se situaban los vendedores a ofrecer las palmas que una a una íbamos seleccionando de acuerdo a nuestro gusto.

Buscábamos ramos grandes y fuertes para que nos sirvieran en una misión que todos los aguadeños teníamos al finalizar la procesión de Ramos.
Los santos eran cargados por los muchachos mayores y generalmente no se encontraba reparo a esta incómoda diligencia al punto de que muchos se peleaban por llevarlos, - con excepción de la carga de un santo en la Procesión de Ramos: Judas el traidor -.
Marchando en el último lugar de la procesión, y pasando por un callejón de muchachos que haciendo caso omiso a la religiosa y solemne celebración, con gritos y risas propinábamos a Judas la más extraordinaria andanada de golpes con los ramos como castigo a su pecado de traición.
Por eso a muchos no les gustaba cargar la imagen ya que al terminar, además de Judas, recibían ellos mismos los golpes propinados por la gente.

El Jueves Santo, la celebración de la Ultima Cena reunía en la iglesia a todos los feligreses de la parroquia.

Algunas veces la representación de los doce apóstoles era encargada a diferentes personas, mayores o niños.

Una de las cosas que a mi me gustaban mas al ser apóstol era que al final salíamos con las frutas y los deliciosos panes especialmente aliñados para la ocasión por las monjas de la Beneficencia.

Cierto día, citadas las madres con antelación para repartir a sus hijos el nombre y la vestimenta del Santo que debía representar cada uno, según las tradicionales imágenes de los santos de bulto existentes en la iglesia, una señora llegó tarde y como era de suponerse, ninguna de las once madres presentes había querido que ninguno de sus hijos fuera Judas, tocándole a su hijo la representación del apóstol. Lo cierto del caso fue que todos los presentes terminaron la reunión y solo quedaron en la iglesia la acongojada madre y el Señor Cura tratando de buscar una solución.

Llegado el Jueves Santo, vestido con el atuendo correspondiente a San Juan y calzado con las sandalias que al por mayor había confeccionado el Maestro Tejada para la ocasión, llegué a la iglesia que ya se encontraba llena, a sentarme junto a mis compañeros encontrándome con la sorpresa de que habíamos dos San Juanes, pues el Cura, ante los ruegos de la señora del cuento, había decidido que ante el evento, podía escoger el santo que quisiera y para su hijo, escogió al "Discípulo amado", que yo también estaba caracterizando.

Tradicional era la procesión del Vía Crucis el Viernes Santo.

Comenzando en Buenos Aires, en la Salida para Arma, donde se leía el edicto condenatorio, paso a paso, la larga procesión se encaminaba por las calles de Aguadas a partir de las once de la mañana, se subía de allí hasta la casa de Don Pedro Misas, bajábamos luego para tomar las calles que daban acceso a la plaza, seguíamos por la calle oriental de la Plaza para subir por el Banco de Colombia (hoy Supermercado Lo Mío), de allí seguíamos por la falda de la Federación hasta llegar al antiguo Colegio Francisco Montoya (hoy Roberto Pelaéz), volteábamos hasta Bomberos y bajábamos por la falda de La Plazuela – hoy ocupada por Telecom y en construcción un Centro Multicultural de Acción Social de la Presidencia - hasta llegar a la Iglesia de la Inmaculada, punto final de la procesión, a la una de la tarde.

En ocasiones, los párrocos de las dos Parroquias unían la procesión convirtiéndose en un desfile que prácticamente atravesaba todo el pueblo.

Organizadas con los santos de bulto existentes en la iglesia y llevando la imagen del Señor que tenía Teresita Domínguez en su casa, las Estaciones de la Vía Dolorosa se iban escenificando una por una.

Sólo el Cirineo era verdadero.

Durante mucho tiempo los Hermanos Diego y Luis Fernando Paniagua representaron este personaje. Pintada la barba con carbón y vestidos de apóstoles, con una seriedad única, participaban en la procesión. Sus amigos pasábamos mucho tiempo antes de empezar la Semana Santa, tratando de inventarnos alguna solución que les permitiera realizar sus necesidades fisiológicas en medio del largo desfile.

Era tradicional que para la procesión del Santo Sepulcro y de la Virgen de la Soledad, se enviaran invitaciones a parejas con el fin de que, desfilando con cirios los hombres y ramos de flores las mujeres, hiciéramos parte de la celebración.

"Encachacados" con nuestros vestidos y corbatas, asistíamos a los religiosos desfiles.

Como generalmente teníamos una amiga "especial" en Aguadas; que pasaba a segundo plano con la llegada de nuestras amigas de otras ciudades; algunas de ellas se paraban en las aceras de las calles por donde pasaba la procesión a pinchar con un alfiler los brazos de nuestras acompañantes en el desfile.

A través de la Semana Mayor, imágenes con arraigadas historias de agradecimiento al Creador y a la Virgen María se daban cita para conmemorar la Pasión de Cristo.

La Hermosa imagen de la Virgen Dolorosa, encargada a Europa por el General Faustino Estrada en 1888 para pagar la promesa que su esposa doña Juana Henao Rico hiciese después de que el general sanara de la mordedura de un perro considerado posiblemente rabioso.

Esta imagen, venerada por nosotros los aguadeños tiene como curiosidad dos caras que son volteadas según el tipo de celebración: La triste e inconsolable de madre que ha perdido a su hijo, con la cual se realiza la Procesión de la Soledad y, una cara alegre, con la que aparece en la Procesión de la Resurrección de Cristo el Domingo de Pascua.

Así mismo, la Imagen del Señor Caído de Aguadas, elaborada por un artesano de la Vereda de San Nicolás en madera de naranjo, obsequiada al culto de la Iglesia de la Inmaculada por don Julián y don Segundo Medina, vecinos de la vereda "El Volcán" como promesa por ser salvados en una tormenta en la que murieron sus cabalgaduras fulminadas por un rayo, al atravesar el río Arma.

La Semana Santa no sólo era recogimiento religioso, en los sitios de diversión, con música suave - generalmente clásica o estilizada - y con mesura en las actividades, nos reuníamos con nuestras amigas y amigos ansiando el momento del siempre esperado Baile de Pascua.

Llegadas las Doce de la Noche del Sábado Santo, tanto en el Club Aguadas, que existía en ese entonces, como en algunos sitios que para el efecto contrataban sus orquestas, se pasaba del recogimiento a la parranda pura.

Era además el último día con nuestros amigos y amigas forasteras, el momento del adiós a una semana de convivencia. Recogíamos las direcciones, bailábamos y renovábamos nuestro compromiso de amistad o de amor y nos despedíamos confiados en encontrarnos en las vacaciones de Diciembre.

ANÉCDOTA

Era una costumbre arraigada en todos los aguadeños, el salir el Sábado anterior al Domingo de Ramos a conseguir el respectivo ramo para la procesión y para la subsiguiente Bendición de ellos en la Iglesia.

En cierta ocasión, mi abuelo Heliodoro Estrada Peláez se encaminó con mi tío Jairo, hacía la plaza de mercado para conseguir el ramo que al otro día llevaría a la procesión.
Como era común en los muchachos, el ramo escogido fue de grandes proporciones al punto de casi necesitar ayuda de otra persona para llevarlo.

Llegado el Domingo, Jairo bajó arrastrando por la falda de la Federación hasta la iglesia su ramo, sin contar con el hecho de que, tanto el día anterior como el Domingo, las recuas de mulas de los campesinos y las vacas que ordeñaban diariamente, habían hecho sus necesidades en las calles aguadeñas. Ya en la iglesia, el sacerdote animando a los feligreses al fervor de la celebración grito:

! Muevan los ramos, muevan los ramos !

Y acatando la orden del sacerdote, Jairo movió su ramo ardorosamente ensuciando las caras de todos los que se encontraban a su alrededor con la boñiga y el cagajón recogidos al arrastrar su gran ramo por las calles de Aguadas.

martes, 8 de diciembre de 2009

DICIEMBRE

La llegada de las vacaciones de fin de año eran quizás el evento mayor dentro de nuestras mentes juveniles.

Alegres para los que habíamos "ganado" el año y con ciertas consideraciones y limitaciones paternales para los que no, las vacaciones de Diciembre traían un aire de jolgorio.

Desde el alumbrado, acompañado por la celebración de las Fiestas de nuestra patrona, la Virgen de la Inmaculada, diferentes actividades comenzaban a darle el toque de alegría a las vacaciones.

El siete de Diciembre esperábamos todos, además del alumbrado, los siempre famosos Fuegos Artificiales de los polvoreros de Aguadas. Amarillos chorros de luz subiendo hacia el firmamento para reventar en brillos multicolores, voladores y granadas iluminando la plaza entre los gritos de la multitud. Castillos girando vertiginosamente, lanzando lumínicos colores a todas partes.

Chiquillos corriendo tras el paracaídas o el palo del volador y todos esperando el mas importante evento de la noche: "La Vaca Loca".
Sobre un armazón de madera con ruedas y un soporte que permitiera conducirlo como una carretilla, afirmado con alambres, la cabeza de una vaca, relleno su cuerpo con pólvora era la atracción principal de la celebración.

Lanzando tábanos y sirenas a todos lados, reventando papeletas y tacos, la Vaca Loca era llevada por alguien alrededor de la plaza lo que obligaba a todo el mundo a replegarse hacía las aceras y cuando llegaba a su lado, a buscar refugio en los negocios adyacentes. La gente corría a guarecerse y los chiquillos en loca carrera detrás del artefacto, caían a veces o recibían en su humanidad los quemonazos de una sirena sin dirección.

Después de las fiestas del Alumbrado, llegaban las novenas al Niño Dios.

En la Iglesia, diariamente se iban escenificando cada uno de los pasajes que representaban el pesebre.

Como era tradición, nuestras casas abrían su espacio para la elaboración en familia del pesebre y el rezo de la novena, adicionalmente comprábamos los pliegos de papel de seda en colores y elaborábamos nosotros mismos nuestros globos, hoy prohibidos.
En Aguadas se organizaban Novenas Bailables.

Después del obligado rezo de la Novena en la casa, algunas personas organizaban en sus casas o en diferentes sitios su personal novena.

Se recogía un aporte entre los participantes que, generalmente pertenecían a un mismo grupo de amigos, y después de rezada la novena, se armaban las fiestas con natilla, buñuelos, licor y baile incluido. Cada día se cambiaba de sitio y de plato principal, de los tradicionales buñuelos y natillas se pasaba a las empanadas y a medida que llegaba el Veinticuatro, a tamales y chorizos.

A partir del Veintidós de Diciembre, llegaban los visitantes.

Desde el veinticuatro de Diciembre comenzaba la más alegre semana de fiesta y parranda que terminaba con la celebración de fin de año el Treinta y uno de Diciembre.

Las discusiones con nuestras amigas de Aguadas, y con nuestros amigos por querer estar con la misma amiga visitante, las carreras para coger mesa en los griles, los "sobornos" a los meseros para que las guardaran, los empujones de los danzantes en una pista como una moneda, los cobros de vales anteriores, el ruego para que nos vendieran una botella de Aguardiente a los "casi" mayores, las decepciones amorosas, las peripecias para conseguir la plata que faltaba para entrar a la amiga al baile con orquesta, la recolección de plata entre todos los de la barra, el pedido del permiso a la mamá de la amiga para poder estar hasta tarde.

¡ Vacaciones de pueblo, inolvidables vacaciones !.

martes, 30 de junio de 2009

HOMENAJE A DON LUIS CARLOS RODAS

CANCION DE CUNA

Duérmete mi niño
como el leoncito
que alegre se duerme,
cuando se ha comido
el lindo cabrito.

No llores y duerme,
que mamá, si puede,
te trae, aunque sea,
poquitos de leche del niño que cuida.

Duérmete tranquilo,
no sueñes mi niño
con cosas muy grandes...,
que al pobre le tocan
las sobras de sueños.

Oscar Eduardo López Estrada (En Amoristmos)

Diario La Patria, junio de 2009.
La muerte por hambre del anciano Luis Carlos Rodas, de 89 años, en Pácora, es una muestra de la insensibilidad de algunos, principalmente en la función oficial, frente a la realidad de las dolencias de quienes tienen derecho a que el Estado los proteja y atienda debidamente. La víctima de esta negligencia padecía a consecuencia de incapacidades para vivir sin ayuda. Y murió de hambre. En su pueblo eran conocidas sus limitaciones pero el Estado no hizo lo necesario para garantizarle tratamiento médico que paliara su sufrimiento. Una historia que el tiempo calificará principalmente en condiciones médicas desatendidas. Valdría una reflexión general, es decir entre autoridades y ciudadanía, para prevenir hechos tan penosos como este.

domingo, 21 de junio de 2009

MAS CERCA DEL CIELO

“Aguadas, Agosto 20 de 1930. Hoy nueve y treinta ante emocionado público, voló sobre esta ciudad avión ciento siete (107) despertando júbilo indescriptible, por ser primer acontecimiento esta naturaleza registrase aquí. Ignorase procedencia, nombre piloto. Intentó aterrizar, pero falta campo impidióle. Corresponsal.”



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Así comentaba en el Diario La Patria de Manizales su corresponsal sobre el primer vuelo de Avión sobre Aguadas y que yo sepa, nunca hubo pista de aterrizaje allí, y en esos días debió estar haciendo un esplendoroso día sin neblina para que pudiese ver el aparato.

Aunque siempre se habló de construir una en la vereda El Edén, lo único que conocimos en nuestra época fue el PLAN DE SAN VICENTE.

Llamado así por ser propiedad de la Sociedad de San Vicente de Paúl, el Plan de San Vicente era una explanada sin vegetación en donde las gentes del Barrio El Paraíso tenían su cancha de fútbol y su lugar de recreo. Tenía dos accesos, uno por El Paraíso, en la salida para Pore, y otro por detrás de la Virgen de Chagualo. Por este sitio, después de bajar y atravesar la Quebrada del Bollo, lugar de desagüe de las alcantarillas de Aguadas, se erigía una pendiente que escalábamos los muchachos para llegar al plan.

No era sitio de juego para nosotros, pero en algunas fechas se convertía en el lugar mas importante para los curiosos que nos arremolinábamos ante los eventuales aterrizajes: Era el "Helipuerto" de Aguadas.

Rompiendo la bucólica rutina, de vez en cuando aparecía sobre los cielos de Aguadas un helicóptero que, trayendo a un personaje importante o transportando y recogiendo valores para los bancos existentes en ese entonces, revoloteaba varias veces por los aires del pueblo para ir a posarse al Plan de San Vicente.

Todos corríamos hacía allí. Hombres, mujeres, niños, atravesábamos las calles de Chagualo para ir a "noveleriar" la llegada del aparato con tan mala fortuna para algunos que, después de las peripecias de bajar hasta la Quebrada y luego subir al Plan, veíamos con tristeza que el aparato remontaba de nuevo los cielos, esta vez para perderse hacia el horizonte, dejándonos sin la oportunidad de curiosear un poco.

Cuenta mi abuela Virginia Gutiérrez Londoño, que en varias ocasiones asistió en la Plaza de Bolívar de Aguadas al espectáculo de ascensión en globo de Antonio Guerrero.

Heredero de ese ímpetu circense de los mexicanos y experto, no sólo en las artes de la aeronáutica sino también de la acrobacia en trapecio, José Antonio Guerrero llegó de México a Colombia y se hizo famoso transitando por todos los pueblos y ciudades con su globo de tela, según el relato de mi abuela Virginia, en la plaza de Aguadas organizaban un inmenso fogón con leña.


Desde las primeras horas de la mañana, Antonio Guerrero comenzaba su labor de inflar con el humo de la fogata un gigantesco globo que ataban con grandes sogas y estacas al suelo y que a medida que se inflaba, tomaba mas fuerza.

Mientras realizaba el inflado, Guerrero recogía dinero entre las personas que asistían a las misas y esperaba a la misa mayor de 12 del día para empezar su ascensión y sus peripecias.

A la salida de misa, con la ayuda de varios hombres, Antonio Guerrero se ataba de las muñecas al globo mientras que a su orden, los que sostenían, soltaban las sogas de las estacas y empezando su ascensión, Guerrero realizaba planchas, molinetes y toda clase de maromas.

Dice mi abuela que algunas veces el viento lo llevaba hacía Aguasclaras y otras veces las fuertes ventiscas le ayudaban a terminar su vuelo en La Palencia.

Si bien, mi abuela no recuerda las fechas exactas, se conocen en Medellín algunas crónicas de la ascensión de Guerrero en 1875 en el Parque de Berrío.

Posteriormente su hijo, Nolasco Guerrero, siguió la tradición de su padre y acompañado de Manuel Salvador Acosta, (Salvita), de Medellín, realizaba ascensiones en varios pueblos del país.

Julita Restrepo que vivía en La Cuchilla, bajando para la Vana, era familiar de la esposa de ANTONIO GUERRERO.

Vídeo: Fotografías de la ciudad de Manizales (Colombia) tomadas por el Arquitecto Miguel Angel Aguilar Gómez con una cámara montada sobre un zepelín.

domingo, 31 de mayo de 2009

RECUERDOS DE COLEGIO


Comencé mis estudios secundarios en el Colegio Francisco Montoya de Aguadas, en su antigua sede de la Calle de la Cuchilla cerca al Cuartel de Bomberos. Allí pasé mi primer año ya que a poco de llegar, el proyecto de la nueva edificación enseguida del Hospital estaba en marcha bajo el dinámico y sin descanso trabajo de Marino Gómez Estrada.
Desde que cursaba mis estudios primarios, el Colegio Francisco Montoya era parte integral no sólo de los sueños de mayores sino también el centro de toda actividad cultural y deportiva del pueblo.

Las veladas culturales con grupos musicales creados por profesores del mismo Colegio, las representaciones de obras de teatro, los grandes partidos de Básketbol tanto del campeonato interno del Colegio como del Municipal y los grandes intercambios culturales y deportivos con los Municipios vecinos. Allí vimos jugar aguerridos partidos entre equipos Aguadeños famosos como ESPARTACO, el de mi tío Diego Estrada Gutiérrez y sus compañeros.

Recuerdo su gran patio de recreo; que además era el sitio de formación de todos los grupos y cancha para Educación Física y deportes; los baños en uno de sus costados con el tradicional olor a orines que a veces llegaba hasta los salones, el pequeño pedazo de tierra a un lado del patio que servía para que los muchachos de Primero y Segundo, todavía jugando a ser niños en una transición hacia mayores, jugáramos "libertad y bolas". Sus salones que daban al patio que mas parecían sótanos y el largo corredor del segundo piso con los salones tradicionales para los grupos superiores, todo delimitado por un gran "enchambranado" que permitía la visión hacia el patio.

Hacia la estación de bomberos, el Colegio se unía por un oscuro pasaje con la antigua edificación del Hotel Departamental donde hoy funciona la Casa de la Cultura.
Era otra construcción que para nosotros traía entre sus recovecos las mejores posibilidades para jugar a las "escondidas" y crear las más fantasiosas historias que entre sus cuartos y escaleras oscuras nacían. Y en alguna época, con gran curiosidad, nos tocó conocer allí a varias familias de Norteamericanos de la Organización "Cuerpos de Paz" que con un zoológico ambulante de loros, guacamayas y micos, estuvieron en Aguadas en cumplimiento de su trabajo.

En la vieja construcción del Colegio sólo estuvimos el año Primero conjugando educación y juegos con profesores como Don Libardo Monsalve, Don Leo Betancurt, Don Luis Eduardo Alzate, Don Alberto Buriticá y otros, así como con compañeros como Hector Fabio Marín Cardona, Humberto Botero Arcila, Gilmer Gallego, los Paniagua ( Diego y Luis Fernando ), Jorge Alberto Orozco, Diego Giraldo Gaviria, que transmitía la Vuelta a Colombia improvisando dos asientos como transmóvil y cuya afición lo llevó a ser hoy una de las voces del comentario Deportivo mas importantes del país, su hermano Alberto, "amplio" conocedor de Astronomía, Horacio Sánchez Estrada, Manuel Gómez, Carlos Alberto Restrepo, Gilberto Sánchez, Pedro Javier Misas Hurtado, Jorge Ivan Mejía, Carlos Carmona Valencia, Jorge Hernán Gómez Tobón, Jorge Hernán Chaverra, con quien conocí los secretos de la industria de la Iraca en su empresa familiar, Leonel Nieto, Cesar Augusto Duque Gaviria, Diomedes Gutierrez, que a pesar de su limitación, nos ganaba a muchos en el Salto alto, Cesar Augusto Gaviria y muchos mas compañeros cuyos nombres ya no recuerdo que llegábamos de las Escuelas Primarias.
Luego, comenzamos una nueva vida estudiantil en las modernas instalaciones del Colegio enseguida del Hospital.
Marino Gómez Estrada, sin lugar a dudas fué baluarte esencial durante muchos años no sólo de la educación en Aguadas sino también de innumerables obras como Concejal, Gerente de Entidades bancarias y del Estado, Cooperativista, Alcalde de Aguadas y Miembro de numerosas instituciones de Aguadas. Su dinamismo lo llevó a terminar su carrera de Ingeniero Civil en la ciudad de Manizales, sobresaliendo ante estudiantes jóvenes que el día de recibir su grado, aplaudían en el Auditorio de la Universidad Nacional al inolvidable Marino. Su tenacidad dio pie para que las nuevas edificaciones del Colegio, que hoy con justa razón lleva su nombre, comenzaran a tener no sólo las modernas instalaciones sino también a ser partícipe de las grandes realizaciones educativas, sociales, deportivas y culturales en el contexto de Caldas y el país.

Casi todos los alumnos de esa época podemos decir que pusimos un grano de arena en su construcción. No sólo en las clases de Educación Física sino también en una bien coordinada acción los Sábados y días de fiesta, nosotros con la ayuda de los trabajadores contratados fuimos echando las bases de nuestro Colegio a punta de pala y carretilla en un trabajo de "convite" que dio nacimiento a las nuevas instalaciones.

Las planchas de cemento de la Cafetería y de las oficinas, los terraplenes para los salones, el trabajo de adecuación de las canchas y la siembra de árboles en su contorno tuvieron como mano de obra nuestro esfuerzo y el de todos los grupos del Colegio que en esa época hacíamos la transición hacia la nueva edificación.
El 23 de Mayo de 1971 fueron inauguradas las nuevas instalaciones del Colegio con una sobria ceremonia.

La principal característica del nuevo Colegio era lo espacioso de sus instalaciones y el ambiente campestre que lo rodeaba lleno de naturaleza por todos los lados. Resaltaban los bloques sobre las verdes montañas del Alto de la Virgen y la Quebrada que atravesaba entre sus pliegues.
Teníamos espaciosos sitios para jugar, practicar deportes o solamente sentarnos a conversar. El estadio Olivares a un lado permitía adicionalmente la posibilidad de estar continuamente realizando nuestros partidos de fútbol y la adicionada pista de atletismo nos permitía a los amantes de este deporte la práctica constante. Allí, pudimos conocer nuevos deportes como los saltos que con la adecuación de fosos en las canchas, vieron aparecer grandes participantes.

En la clase de Educación Física, muchas veces debíamos ir corriendo, en pruebas de resistencia, hasta los tanques del agua situados en la parte alta del Estadio Olivares, mientras que, reloj en mano, Rubio Arturo Cardona nuestro profesor de esta disciplina, esperaba en el Colegio para ponerle "uno" al que llegara de último.

Día a día, los que vivíamos en el centro realizábamos la caminada hasta el Colegio cuatro veces. Era un desfile de todos con nuestros libros hacia el Colegio; no era cansón, nos íbamos en "barras" conversando y molestando por la Calle Real y luego subíamos por la Avenida hasta la Casa Roja para llegar al Colegio en donde, generalmente en la mañana éramos "formados" en la gran explanada principal para recibir, bien información sobre actividades del Colegio o reprimendas de Marino Gómez, rector de ese entonces, Rubiel Trujillo el Vicerrector y Antonio Orozco, el prefecto de disciplina.

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Las aulas con sus espaciosos ventanales, los corredores anchos y limpios, brillando sus baldosas por el Aseo del fin de semana; que nos tocaba por grupos, sobre todo a los inferiores y los nuevos pupitres sin cajones que ya no permitían colocarles candados para guardar los secretos y los libros que llevábamos sumados a las algarabías de todos llenaban los días estudiantiles.

El mini-zoológico creado por Marino Gómez que rodeaba parte de la explanada, nos permitía ir en el recreo a molestar a "Bartola" una mica araña, principal atracción del zoológico que con sus ataques de furia, hacía las delicias de todos nosotros.
Los talleres del Instituto Técnico adscrito al Colegio también donde los de Bachillerato académico recibíamos instrucción de Mecánica, Fundición, Electricidad y Dibujo Técnico hicieron también parte de nuestras actividades en el nuevo Colegio.
Fueron muchos los juegos de Ajedrez y ceniceros en aluminio que fundimos en el Técnico y que luego pulíamos y pintábamos en Mecánica así como los timbres y abridores eléctricos de puertas que fabricamos en las clases de talleres.

Los juegos de ajedrez permitieron asegurar la medida que después fue impuesta en el Colegio, -nadie que no supiera los rudimentos de este juego ciencia podía ganar Educación Física-, lo que generó una fiebre de ajedrez tanto en hombres como en mujeres pues a esta altura el Colegio era ya completamente mixto.
Bajo la rectoría de Marino Gómez, el Colegio comenzó una etapa de dinámicas actividades en esa época.

La llegada de profesores especializados inculcó en nosotros la posibilidad de crear nuevos espacios de comunicaciones que hicieron del Colegio no sólo una fuente de saber educativo sino también el centro de acciones Culturales, Deportivas y Sociales.
Los grupos de estudiantes intelectuales liderados primero por grupos superiores en donde recuerdo al dinámico y siempre gran artista Aníbal Valencia, Gustavo Adolfo Jaramillo, Cesar Augusto López, María Virginia Jaramillo, Nicolás Gómez Estrada, Marino Jaramillo, Gloria Mercedes Estrada, Luz Marina Ramírez, José Sánchez y muchos mas que nos dejaron a nosotros esa activa influencia que luego dio pie para la creación de Centros literarios, periódicos como nuestro "Inquietudes" de circulación "internacional", pues llegaba a algunos Aguadeños amigos en Canadá, Estados Unidos y Francia y grupos culturales con los cuales hicimos presencia algunos de nosotros como Alfonso López Gutiérrez, Juan Pablo Mejía, Marino Jaramillo.

Los equipos de básketbol que llegaron a ser grandes participantes en los torneos Intercolegiados aún a nivel del país con grandes jugadores como Oscar Jhony Duque Estrada, Germán Darío Estrada Zuluaga, Carlos Alberto Marulanda Pelaez, Juan Guillermo Sáenz Jaramillo, Cesar Augusto Jiménez, Diego Ospina y muchos mas que se pierden en la historia y que por no mencionarlos no dejan de ser grandes dentro del recuerdo de las actividades deportivas del Colegio.

Las semanas culturales del Colegio eran otra gran actividad que no solo animaba a todos los estudiantes sino también a Aguadas en general.
En medio de un derroche de actividades donde se cultivaban todas las artes y se organizaban torneos deportivos, la celebración de la Semana cultural del Colegio vino a continuar la perdida tradición cultural de Aguadas.

Concursos de Poesía, Teatro, Artes Plásticas, Cultura general, Declamación, Ensayo, Cuento, Canto y otras así como la intervención de especiales grupos y personajes llegados de otras partes, daban a esa semana un aire renovador, altamente intelectual, rompiendo las actividades comunes del Colegio y del pueblo.

Allí hice mis primeros pinitos como cantante, como pintor y como escritor acompañado por amigos queridos como Horacio Sánchez Estrada, hoy gran Médico asentado en Manizales, quien se convirtiera, gracias al " animo " de nosotros sus amigos, en gran experto en las canciones del cantante argentino Yaco Monti; Silvia González, excelente declamadora de mis poesías. Pedro Javier Misas Hurtado compañero de juegos y canciones y Cesar Augusto Gaviria, cantando las siempre recordadas canciones españolas de Joselito y al cual nunca le pudimos ganar ninguna confrontación por esa voz bonita y bien cuidada que tenía.

Mi gran amigo José Jesús Jaramillo Domínguez, inconforme artísticamente, creando esculturas de alambre, dibujando sus caricaturas o llenando de colores sus cubistas y surrealistas pinturas. Jorge Alberto Orozco Gómez, consiguiendo madera de triplex para sus pictóricas obras y tantos otros que hoy hacen parte de esa juventud llena de arraigo pueblerino.

Es importante resaltar aquí que en esta época, se celebró en Aguadas el Primer Centenario de la Educación Secundaria Aguadeña.
Mediante acuerdo número Uno del 31 de Diciembre de 1873, el Concejo de la ciudad, creó el Primer Plantel de Enseñanza Secundaria; que además fue el primero Oficial en el Departamento; comenzando labores el Primero de Febrero de 1874 bajo la dirección de don Jesús Villegas, descendiente del fundador Villegas. Clausurado, igual que otros colegios del departamento, durante la Guerra Civil de 1876, inició de nuevo labores años mas tarde. En 1953, entregó sus diplomas a los Primeros Bachilleres.
Heredero de la tradición educativa, el Colegio Francisco Montoya celebró con actos especiales esta efemérides en 1974, realizando el Primer Congreso de exalumnos del Colegio y de Profesionales Aguadeños e inaugurando la Segunda etapa de las nuevas instalaciones.
Del Colegio podría escribir muchas cosas, escribir de los amigos y recordar esas vivencias que durante esos años fueron parte de una etapa altamente productiva y activa dentro de nuestras vidas, escribir la historia de grandes hombres Aguadeños que entre sus aulas comenzaron una educación que los llevó a darle brillo a la educación Aguadeña en el país, pero eso requeriría un gran libro que sin lugar a dudas, algún día tendremos que escribir.

lunes, 27 de abril de 2009

jueves, 2 de octubre de 2008

EL MAESTRO

JOSE PEÑIN

Tuvimos la grata experiencia de poderlo conocer y compartir con el Maestro JOSE PEÑIN en 1998 cuando, en cumplimiento del programa TRAS LAS HUELLAS DEL PASILLO, tuvo la amable deferencia de acompañarnos con una ponencia sobre el PASILLO NEOGRANADINO en la celebración del Octavo Festival Nacional del Pasillo Colombiano en homenaje a los hermanos Hernández.

Allí en Aguadas, su carisma y su profundo conocimiento de la música nos permitió gozar de largas tertulias y de su extenso conocimiento de la música y su historia.
El Maestro PEÑIN, fue musicólogo, compositor y docente en conservatorios y universidades, investigador y gran conocedor de la Música Venezolana e Iberoaméricana.
Nació en España y, en Argentina, se formó como Musicologo.
A Venezuela llegó para quedarse en la década de los 70.
El maestro Peñín y el Profesor Walter Guido dirigieron la Enciclopedia de La Música en Venezuela, una obra de excelente factura y con toda la historia musical de ése país.
Fue fundador de la Sociedad Venezolana de Musicología el 4 de marzo del año 2001 junto a los musicólogos Hugo Quintana, Manuel Ortiz, Alejandro Bruzual, Juan Francisco Sans, Walter Guido, Fernando Guerrero, Felipe Sangiorgi, Carlos García de la cual recibiamos su Revista.
El pasado 14 de Agosto a las once y media de la mañana, el MAESTRO JOSE PEÑIN nos dejó y se fue a dirigir en la celestial orquesta.
Paz en su tumba desde Colombia.
Creditos. La fotografía fué tomada de Internet.

sábado, 2 de agosto de 2008

ALBERTO MEJIA ESTRADA

UN AGUADEÑO PIONERO DEL CINE NACIONAL


Noticia tomada de la Página Web del Ministerio de Cultura:
"El pasado 2 de julio falleció en Melgar el cineasta colombiano Alberto Mejía Estrada, productor de El río de las tumbas de Julio Luzardo (1964) y de Tres cuentos colombianos (1962), en la que dirigió El zorrero. En los decenios del 60 y 70 produjo también varios documentales políticos entre ellos Carvallo de Alberto Giraldo (1969). Estudió cine en Brasil y allí estableció contactos con Helio Silva, uno de los representantes del cinema novo. Fundó la empresa CineTVFilms y fue miembro de la junta directiva del Teatro Nacional. Alberto Mejía Estrada murió a los 75 años y deja entre sus obras producidas una gran cantidad de cortometrajes."

Cuando algunas organizaciones como la Federación Nacional de Cafeteros llegaban a Aguadas, pequeños y grandes teníamos un rato de esparcimiento pues en las horas de la noche en una pared de la Plaza se presentaba el "Cine Gratis". Así mismo, en algunas ocasiones especiales los intercambios de actividades entre nuestro país y otros Europeos, nos daban la oportunidad de tener la facilidad de admirar el cine gratis como en el caso de los Alemanes que muchas veces estuvieron en Aguadas dando asesoría y adiestramiento a los bomberos.

En un camión grande, especialmente acondicionado con proyector y parlantes, los curiosos Aguadeños observábamos de vez en cuando las películas de Europa que los extranjeros llevaban al pueblo.

Pero nuestra curiosidad de cineastas no sólo se nutría de estas películas.
Por mucho tiempo el Teatro Rialto fue el lugar de reunión en el que podíamos acceder a una película todos los Aguadeños.

En mi época de estudiante, administrado por Don Quico Henao, además de las acostumbradas Matinés, Vespertinas y Nocturnas, la mayor oportunidad de los muchachos era el Cine Escolar de los Lunes a las cinco de la tarde.

Por cincuenta centavos, teníamos los estudiantes la facilidad de entretenernos un rato viendo películas de Cháplin, Westerns Americanos, las fantasías de Disney o las mejores series de acción y espionaje. El Teatro se llenaba hasta el tope y era casi imposible oír por la constante bulla de la chiquillería que más que ver cine, se agolpaba en la incipiente cafetería para comprar dulces y obleas.

Después de Don Quico, el padre Francisco de Paula López, tomó el teatro en administración comenzando una época de películas nuevas y de mayor constancia en la presentación semanal. Despuérs del Padre López, y ante el ímpetu del VHS y el DVD, Jaime Valencia Restrepo, “heredó” por compra su administración realizaba ingentes esfuerzos para llevar de vez en cuando alguna película a nuestro pueblo.

El cine nacional tiene hoy un importante espacio a nivel internacional y ha llegado a conquistar premios que antes estaban vedados para nuestras producciones, pero para llegar a este estado, la cinematografía colombiana tuvo que pasar por dificultades grandes en un proceso de constancia y trabajo en el cual estuvo un aguadeño: Alberto Mejía Estrada.

Hijo de Aureliano Mejía Botero y Carmen Estrada Pelaez, Alberto se inició en las lides cinematográficas en la parte de producción y dirección de cine publicitario, llegando a producir en 1961 cortos como "Donde nace la elegancia" y "El camino del progreso". Iniciado en este arte junto a Jorge Pinto y Pepe Sánchez, continuó con su trabajo cinematográfico y produjo su primera película de cine llamada "El Zorrero", en el cual dirigió como principal actor al hoy reconocídisimo Fernando González Pacheco y contando con un grupo de asistentes tan importantes hoy como Julio Luzardo en la Asistencia de dirección, Helio Silva como camarógrafo y actores como Juan Harvey Caicedo, Maruja Toro y Angel Moreno.

La fiebre del cine lo absolvió y fue así como viajó al Brasil a perfeccionar su arte, produciendo películas como "Carvalho", la historia de un estudiante guerrillero asesinado.

Hoy este aguadeño, sigue inscrito en la historia del cine nacional como uno de los pioneros que abrió la puerta a las grandes realizaciones de Colombia.

OTRAS REALIZACIONES: La industria del progreso(1962), Petróleo Colombiano, La Patria y los mares, Al servicio de la infancia, El mejor alimento, Revolución pacífica, Bolívar...dónde estás que no te veo?, 28 de Febrero de 1970.

Alberto Mejía fué también un importante comerciante, segundo renglón para el Senado de la República en la lista del popular hombre de la televisión Alfonso Lizarazo, ejerció además como columnista en el diario "El Nuevo Siglo" de Bogotá.



Uno de sus hijos, ADRIAN, es un famoso violinista que en Francia conforma el Cuarteto Turner y que es considerado como uno de los grandes talentos colombianos para el mundo.